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Entrevista a Patrick Lindley, director de Almarin

01/07/2014

(Entrevista publicada en Diario del Puerto)

Almarin se ha convertido en una de las compañías punteras en el diseño y fabricación de elementos destinados a la ayuda a la navegación. Su director, Patrick Lindley, analiza en esta entrevista el desarrollo que ha tenido no solo su compañía, sino también el sector en el que trabaja y las perspectivas de futuro.


Almarin está centrada en la fabricación y comercialización de equipamiento industrial y portuario pero, ¿cuáles son las líneas de negocio principales de la compañía en la actualidad?

Junto con otras dos empresas, Ahlers Lindley, fabricante de equipos para marinas, y Almovi, especializada en grúas y otro equipamiento industrial, formamos el Grupo Lindley, creado hace más de 80 años en Lisboa. Inicialmente, nuestra actividad se basó en la importación y distribución de equipos, pero desde hace unos 15 años hemos ido avanzando hacia la fabricación de nuestros propios productos. Con la llegada de la crisis y el colapso de los mercados, principalmente el español y el portugués, nuestros esfuerzos se han orientado al mercado internacional.

A raíz de nuestra actividad exportadora, la línea de ayudas a la navegación es hoy en día la principal actividad de Almarin, aunque no dudamos que, con la recuperación del mercado náutico de recreo, la distribución de equipos de varadero e industrial volverá a tener un papel relevante en nuestra actividad.


¿En qué países opera Almarin?

El mercado nacional es la base de nuestro negocio, donde contamos con una cuota de mercado significativa. Sin embargo, hace unos tres años decidimos exportar nuestros productos con la convicción de que son muy competitivos. En esta fase inicial en la que aún nos encontramos, nos hemos centrado en Latinoamérica y, viendo los excelentes resultados obtenidos, estamos ampliando nuestros objetivos.

¿Qué servicios ofrecen a sus clientes?

En Almarin somos capaces de prestar a nuestros clientes un servicio que se ajusta a las necesidades de su proyecto: a veces únicamente suministramos un producto y la clave es el plazo de entrega -tenemos una gran cantidad de productos en stock-; otras veces hay que prestar un servicio global, desde la definición de los equipos necesarios hasta la entrega llave en mano.
También intentamos diferenciarnos con soluciones alternativas. Por ejemplo, disponemos de un servicio de gestión de linternas antiguas para las Autoridades Portuarias de España de forma gratuita.

¿Qué les destaca de su competencia?

Además de los productos, por supuesto, destaca nuestro equipo técnico y comercial que escucha y asesora el cliente. Intentamos atender las necesidades de nuestros clientes incorporando la experiencia adquirida en nuestros 80 años de actividad. Si queremos seguir activos otros ochenta, nuestra perspectiva tiene que ser a largo plazo, de constante mejora, y esto se tiene que plasmar en nuestros productos.
Cada producto es diseñado para exceder su vida útil y cumplir no sólo con las normas nacionales sino también con las recomendaciones IALA, la entidad internacional que regula las ayudas a la navegación.

Por otro lado, en el ámbito de la distribución trabajamos con las firmas más competentes del mercado para aportar la mejor solución a la necesidad de nuestro cliente.


La innovación en el sector de ayudas a la navegación marítima es crucial. ¿Cómo innova Almarin?

A nivel de los productos que fabricamos nos enfrentamos constantemente a nuevos retos: por ejemplo, nuestra gama de boyas de gran tamaño, que originariamente estaban pensadas para puertos, ahora están teniendo demandada en vías fluviales; o nuestras torres en acero inoxidable, que están siendo solicitadas para zonas remotas, tienen que ser rediseñadas y fabricadas en segmentos para limitar el peso.
Uno de los mayores retos de nuestra industria es mantener el color dentro de unos parámetros establecidos por IALA. Así pues, estamos siempre en constante búsqueda de nuevos materiales y pinturas para perfeccionar su resistencia y durabilidad.


La diferencia entre los antiguos faros romanos y los sistemas actuales de señalización marítima y balizamiento es muy grande. ¿Cómo se garantiza hoy en día la seguridad en la navegación cuando un barco se aproxima a tierra y qué sistemas son necesarios?

Si pensamos en los faros como guías nocturnos, el mayor reto a día de hoy en comparación con la antigüedad es hacer frente a la contaminación lumínica. Cada vez más los faros son engullidos por la incesante urbanización costera y su visibilidad disminuye.
Por otro lado, si consideramos los faros como guías de navegación costera, su uso ha disminuido debido al avance de las ayudas electrónicas abordo, ya que cualquier embarcación que navega fuera del ámbito local está equipada con sistemas de GPS, ECDIS, etc. No obstante, el papel de los faros y el balizamiento físico de aproximación a puerto siguen siendo crucial para asegurar la seguridad marítima: aunque se disponga de lo último en tecnología abordo se necesitan referencias reales fuera de la pantalla.


¿Cómo han evolucionado las normativas sobre ayudas a la navegación en los últimos años?

La evolución es constante debido a la introducción de nuevas tecnologías. Probablemente, la más reciente y de mayor relevancia sea el uso de AIS. Éste se ideó como un sistema anticolisión de navegación aérea que posteriormente fue adoptado por la navegación marítima. Pero cada vez más se intenta transmitir información de las ayudas a la navegación utilizando este sistema, aunque con resultados muy variables.

¿Cómo imagina las ayudas a la navegación en el futuro?

Siempre dispondremos de ayudas físicas: las balizas, boyas y faros seguirán siendo necesarios. Lo que probablemente ocurrirá es que cada vez sean más inteligentes y la transmisión de datos al usuario sea más completa, fiable y eficiente.
A día de hoy, utilizamos regularmente el monitoreo satelital para recibir información del estado de boyas y balizas. Su precio es cada vez más asequible, así que creo que no pasará mucho tiempo hasta que los buques reciban toda la información relevante por esta vía mediante una plataforma terrestre única de muy alta fiabilidad y no como ahora, desde múltiples fuentes dispersas.

En el mundo de la navegación electrónica es importante la formación de los técnicos en la materia. ¿Qué tipo de formación hay que seguir?

Aunque tengamos sistemas modernos, que son increíblemente buenos y aportan a la sociedad productividad y eficiencia, lo fundamental es no perder los buenos principios de marinería; es decir, saber llegar a buen puerto sin cualquier ayuda electrónica ni depender de los servicios de salvamento marítimo.


En Mayo se celebró en A Coruña la XVIII conferencia de la Asociación Internacional de Ayudas a la Navegación Marítima y Autoridades de Faros (IALA). ¿Son útiles este tipo de encuentros?

El principal objetivo de este evento es normalizar las ayudas a la navegación en todo el mundo para que funcionen mejor y con mayor homogeneidad. Este tipo de encuentros son fundamentales para compartir información entre personas dispersas por todo el mundo con vivencias y realidades muy diferentes.
Para nosotros, como fabricantes, IALA permite obtener los conocimientos más actualizados del sector, y sirve para compartir experiencias y conocer potenciales clientes y empresas con las que crear sinergias.
Me gustaría señalar que estamos muy orgullosos de que el nuevo presidente de IALA para los próximos cuatro años sea Juan Francisco Rebollo, de Puertos del Estado.

¿Cómo valora Almarin esta conferencia? ¿Qué resultados han obtenido?

Este evento es el referente mundial en el ámbito de señales marítimas y creemos que, después de estos últimos años trabajando para internacionalizar nuestra marca, la conferencia IALA ha sido un avance muy importante para posicionarnos como uno de los principales fabricantes de boyas y balizas a nivel mundial.



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